
Fito Gómez despertó con la inherente sensación de vacío en el alma propio de quien ha tenido una fatal noche de insomnio,razón por la cual ha pasado horas interminables reflexionando sobre todo y por todos,tomando como medida drástica al despuntar el alba,renovar su vida, como medida de precaución ante la amenaza invisible de un agujero negro en el alma,que gradualmente pudiera terminar con sus días terrenales.Y no es que temiera a la muerte,con el miedo vulgar que la familia y la sociedad imponen,porque desde siempre había entendido que la mejor manera de enfrentar la degollina era con satisfacción,consciente de que en vida había hecho lo necesario para que la calaca no lo viera con desdén y así no pensara que era un pelele más que llegaba a la lista negra nomás por....¡no hacer nada!
No tenía nada que perder.El riesgo por sí solo valía la pena.La vida de Fito no era,lo que se acostumbra llamar,digna de ser envidiada.
Vivía solo en un departamentito en una ciudad medianamente poblada;a sus 29 años permanecía soltero,con el estigma del matrimonio bien clavado en la mente;su trabajo de cajero en el único banco de la ciudad le ofrecía lo necesario para vivir cómodamente,en términos estrictamente banales,y su rutina diaria era de tal magnitud,que a cualquier espíritu libre hubierále provocado un infarto.
Cuando las campanas de la parroquia sonaron,a eso de las 7 de la mañana,Fito no aguantó más y se levantó de la cama.La decisión estaba tomada y no había vuelta atrás.Era necesario ahora,pensar en qué hacer para llevarla a cabo.Era vital e imprescindible pensar en términos monetarios,en decidir si viajar o quedarse;si decidía viajar,tendría que pensar en arrendar su departamento,y ello conllevaba la necesidad de entrevistar gente,pues aunque no era afecto al materialismo,tampoco desdeñaba el valor de los bienes.Al viajar,también había que pensar en un destino (o destinos),y también pensar en el tiempo destinado a tal aventura.
Si decidía permanecer en su casa y desde la comodidad de su cuarto realizar su empresa de renuevo,igual tenía que meditar en asuntos de dinero y en acciones concretas que le brindaran el resultado deseado.
Se sintió sucintamente frustrado al comienzo de sus reflexiones;la tarea de pensar siempre le había parecido engorrosa,sus pensamientos siempre eran intrincados,abundantes,interminables.No terminaba con uno cuando otros ya estaban encima de él;y al pensar excesivamente no podía evitar sentir una ligera melancolía,pues las perspectivas que se presentaban al meditar tan cuantiosa y detalladamente no siempre eran las más esperanzadoras.Por tal motivo,deseaba intensamente que hubiera un manual de pensamientos y decisiones rápidas y precisas,que garantizaran satisfacción al 100 %. Como evidentemente no lo había entonces y no lo habrá jamás,Fito pensó que aunque irracional,lo mejor era dejárselo a lo que los hombres pedestres solían llamar "suerte".Pero,¿cómo atraerla? ¡otro aluvión de preguntas sin respuestas concretas que lo obligarían a pensar! Fastidiado al límite,se encaminó a su trabajo,en el centro de la pintoresca ciudad.
El camino tachonado de olores,sonidos,colores,personas,sensaciones ,era adyuvante en la determinación más siginificativa de Fito,que alegre aún dentro de su ahora impertinente somnolencia,caminaba a trompicones por las calles empedradas,húmedas del rocío que por esas fechas se tornaba más abundante.Abril con todos sus esplendores rezumaba vitalidad pueblerina y Fito no podía menos que sentirse febrilmente contagiado.
Al doblar en la esquina próxima al banco,Fito miró con asombro que la estación de autobuses parecía extrañamente vacía,a diferencia de otros días,en los que,aunque no fuera día festivo o de asueto,la gente pululaba hasta por donde no era posible.Entonces cayó en la cuenta de que las circunstancias de la vida (o del destino,como quiera llamársele) algunas veces confabulan para mostrar sutil o directamente,las piezas del rompecabezas que habrán de formar el punto cúspide de la vida misma,el camino preciso que hay que seguir obligadamente para llegar al destino correcto.Fito comprendió que la necesidad de viajar era esencial,y aquella misma tarde presentó,en un acto de diplomacia desmedida,la renuncia que dejaría con la boca más abierta que un pozo al pequeño círculo de colegas de Fito Gómez.
No había marcha atrás.
Continuará....
nenaaaa que padre!!....ya ves, sigues escribiendo muy bieeen....que bonito...esperaré con ansias la continuación :)
ResponderEliminarte amo