viernes, 16 de septiembre de 2011

Sobre el 4 de abril del 2010


Fué un domingo,de esos rutinarios donde el ir a la Iglesia o ver el futbol son actividades cliché de tal día. Yo tenía un año menos de edad y era una Dulce completamente distinta a la que esto escribe.
Como esta noche no tengo un tópico de real trascendencia qué plasmar,y dado que soy una persona afecta a mostrar sus sentimientos a la mínima oportunidad,he decidido transcribir un extracto de mi preciado diario. Evidentemente he escogido una carta que no revela más allá de lo que podría resultar peligroso,es decir,no me pone en un estado vulnerable escribir lo que a continuación se leerá.

Domingo 4 de abril de 2010

Hola Rick:
¡Ah,la brisa bienhechora! La cálida y amante brisa que ahora cae semi-silenciosa,perturbada tan sólo por agrias voces vecinales;el cielo está despejado,acompañado por suaves nubes,que dejan caer su producto resignadas. A lo lejos están las montañas, y yo estoy aquí,en francos ensueños deseando al ausente Daniel.¿Dónde estará ahora,y dónde tendrá puestos sus pensamientos?
Se ha ido ya la tierna y breve lluvia.Dejó su refrescante recuerdo y a mi alma dió un breve consuelo.Por un momento me he ido de esta vida cruel,y ya sin más que decir,vuelvo a la pétrea mudez que de mí hoy ha sido dueña.
Es curioso que aunque no viva sola,a mi alrededor haya solamente vislumbres de soledad.¿Quién puede explicármelo?

"Siempre tendremos París"